Jonela Reciclaje

Mi nombre es Claudia Figueroa Paredes, Fundadora de Jonela Reciclaje y quiero compartir con ustedes mi vida emprendedora.

Cuando uno tiene necesidades, deudas, gastos de alimentación, etc. -además de querer ayudar al papá de mi hija para que estuviera más tiempo con ella, ya que trabaja demasiado; y yo no poder trabajar en una empresa, pues mi pequeña tiene solamente 2 años y aún no habla, entonces es más complicado era para mí dejarla con una persona desconocida-, fue lo que me motivó a emprender.

Siempre he buscado qué hacer para ayudar en lo económico de mi hogar y siempre fracasé, o no me daba ánimo de seguir con los negocios, los abandonaba así de sencillo.

Un día viendo un programa de televisión encontré la respuesta a muchas ideas de negocio que tenía en mente.

Reconozco que leí muchas veces libros, tutoriales en youtube, artículos de cómo hacer dinero ahora ya, en 5 minutos, ¿y saben? No aparecía nada innovador, único.

Yo fácilmente pude haber hecho un carrito de sopaipillas y venderlo. Pero dije, ¿por qué siempre imitar a la persona que uno ve? ¿Por qué nuestra mente no es capaz de demostrar ideas únicas? Me lo preguntaba todos los días.

Un día decidí reutilizar las botellas pet y hacer un puff. Pero adivinen, ¡fracasé! Quizás no lo vendí,  pero fue el empujón que me lanzó al RECICLAJE DEL PAÑAL USADO.

Como fracasé, estaba desganada. No quería nada, pero aún en mi mente tenía dando vuelta la frase «problema y solución». Mudé a mi hija y entonces dije: si con 7 botellas hago un puff, ¿qué se hace con un pañal usado?

¿Saben? No dormí en un mes aproximadamente. Busqué información en todos lados y no salía nada. Sólo que hay 2 países europeos que se dedican al reciclaje de superabsorvente, pero su forma es contaminante para el agua suelo y atmosfera.

Yo decía, tengo que hacer algo. No puedo descontaminar, por ejemplo, el océano si el proceso me hará contaminar la atmosfera.

Así que descubrí la manera de hacerlo artesanalmente, sin contaminar nada, e incluso me surgieron 2 ideas más. Una es darle uso completo a los pañales sin botar nada y evitar que lleguen a océanos y vertederos.

Y la segunda idea que me surgió en el momento, es hacer un ciclo para que las bases de mis accesorios no lleguen nunca a los vertederos.

Después de leer por mucho tiempo, me decidí a reciclarlos. No le conté a nadie, ni a mi pareja de ese entonces, (nunca cuenten sus sueños).

Tuve mil comentarios. Qué bacán, te felicito, qué increíble, qué asqueroso, guácala, vomitaré, y otras felicitaciones en donde me decían: ‘en nombre del planeta te doy las gracias’.

¿Saben? Todo es difícil, pero no imposible. Creo que lo más difícil que uno pasa como emprendedor, es que no sueñen junto a ti; que se rían de ti, que nadie en tu familia de un peso por ti. Yo me dejé llevar en algún momento por el “¿qué dirán?”

Desaparecieron amigas e incluso pareja. Aprendí a escuchar mis sueños, después a mi corazón. Y de cada persona envidiosa en mi vida, simplemente me aparte.

Amigos, por más asquerosa que sea su idea, si tienen ganas de querer ayudar al planeta, ¡anímense!

Ahora puedo decir que gracias a toda la gente que ha tenido buena aceptación, soy la única chilena, de 24 años, que confecciona accesorios a base de pañales usados, únicos a nivel mundial.

Cuando inicié mi sueño, lo hice con una imaginación única; lo hice con las ganas de querer ayudar. Lo hice pensando en los demás.

Incluso inicié sin guantes y sin mascarillas, pero la perseverancia hizo que no me rindiera y ahora ya tengo mis implementos de trabajos. De a poco se empieza.

Y recuerda, con perseverancia llegarás lejos. Y si tienes un sueño y tus amigos se ríen…

Déjame decir que la risa es el camino al éxito.

Si eres mujer y estás con la idea de emprender pero no te apoya la persona más importante en tu vida, déjame decir que ahí nunca hubo amor. Nosotras necesitamos personas que sueñen junto a nosotras, no personas que nos estén hundiendo cada vez más. Anímate a cambiar ese entorno y  verás que todo será mejor. No dejen que nadie corte sus alas.

Muchas gracias, Mexchil, por la oportunidad que me dieron al presentar mi trabajo a nivel internacional. Acá en Chile aún no me toman en cuenta, pero así trabajo con más ganas que ayer, para demostrar que por muy asqueroso que sea este tipo de reciclaje, sí se puede hacer y ayudar a nuestros peces del océano. Muchas gracias y vamos que se puede.

Echen a volar su imaginación y sean sus propios jefes.

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